Este blog no pretende ser una recopilación de páginas relativas al mundo de la educación, para eso ya existen muchas webs que cumplen de sobra con esta función. Mi única pretensión es compartir mis experiencias y aprendizaje en este campo tan fascisnante de la psicopedagogia

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29 de enero de 2011

Dislexia

La dislexia es el trastorno del aprendizaje más frecuente entre la población infantil. En el DSMIV la dislexia viene enmarcada dentro de los trastornos del aprendizaje con el nombre de trastorno de la lectura; los criterios que la definen se refieren en la tabla siguiente:

Trastorno de la lectura (DSMIV).

A. El nivel de lectura, medido individualmente por tests estandarizados de capacidad lectora o comprensión, está sustancialmente por debajo de lo esperado con relación a la edad cronológica, a la inteligencia medida y a la educación apropiada para la edad.

B. El problema del criterio A interfiere significativamente con el rendimiento académico o las actividades diarias que requieran habilidades lectoras.

C. Si existe un déficit sensorial, las dificultades para la lectura son superiores a las que habitualmente van asociadas con dicho déficit.

En el CIE10, de forma similar al DSMIV, se establecen como pautas para el diagnóstico que el rendimiento en la lectura debe ser significativamente inferior al nivel esperado de acuerdo con la edad, la inteligencia general y el nivel escolar. Según este sistema de clasificación, el mejor modo para evaluar la capacidad lectora es la aplicación, de forma individual, de tests estandarizados de lectura. Además, se señala que en las fases tempranas del aprendizaje de la escritura alfabética pueden presentarse dificultades para recitar el alfabeto, para realizar rimas simples, para denominar correctamente las letras y para analizar o categorizar los sonidos, a pesar de una agudeza auditiva normal. Más tarde, pueden presentarse errores en la lectura oral, como por ejemplo:
– Omisiones, sustituciones, distorsiones o adiciones de palabras o partes de palabras.
– Lentitud.
– Falsos arranques, largas vacilaciones o pérdidas del sitio del texto en el que se estaba   leyendo.
– Inversiones de palabras en frases o de letras dentro de palabras.

También pueden presentarse déficit de la comprensión de la lectura, como las siguientes:

– Incapacidad de recordar lo leído.
– Incapacidad de extraer conclusiones o inferencias del material leído.
– Recurrir a los conocimientos generales, más que a la información obtenida de una lectura concreta, para contestar a preguntas sobre ella.

¿ Que recomendaciones en la escuela son útiles para el niño disléxico?

Es muy importante que todo niño disléxico reciba tratamiento específico. Pero este será insuficiente si al mismo tiempo no se atienda en el aula.

La atención escolar pasa en primer lugar por la comprensión del trastorno. No son buenas las medidas sobreprotectoras, así como actitudes que no estén basadas en el hecho de que la dislexia es un trastorno biológico, el problema del niño por tanto no viene condicionado por una falta de motivación o pereza.

Si se pretende optimizar el rendimiento, al tiempo que se intenta evitar problemas de frustración y pérdida de autoestima, muy frecuentes entre los niños disléxicos, hay una serie de recomendaciones que seria bueno tener en cuenta:

  • Dar a entender al alumno que se conoce el problema y que se hará todo lo posible para prestarle ayuda.
  • Hacerle sentar en las primeras filas, cerca del profesor, para prestarle la mejor ayuda.
  • Se le debe ayudar a pronunciar correctamente las palabras. No utilizar el método "global", para el aprendizaje de la lectura. No se debe pretender que alcance un nivel lector igual al de los otros niños.
  • Prestarle una atención especial y animarle a preguntar cuando tenga alguna duda. Se debe comprobar siempre que ha entendido el material escrito recibido. Se debe comprobar que el material que se le ofrece para leer es apropiado para su nivel lector.
  • Se deben valorar los trabajos por su contenido, no por los errores de escritura.
  • Siempre que sea posible se deben realizar las valoraciones oralmente.
  • Se debe recordar que requiere más tiempo que los demás para terminar sus tareas.
  • Se deben tratar de destacar los aspectos positivos en su trabajo.
  • Se debe evitar que tenga que leer en público.
  • Se deben valorar los progresos de acuerdo con su esfuerzo, no con el nivel del resto de la clase.
  • Se le debe permitir, si le resulta útil, el uso de la calculadora y grabaciones. Se le deber permitir el uso de medios informáticos y el uso de correctores ortográficos. Se le debe enseñar a tomar apuntes mediante notas breves, que sinteticen el contenido de una explicación.
  • Se le deben poner menos deberes de lectura y escritura. Siempre que sea posible no se le deben hacer copiar grandes "parrafadas" de la pizarra si es posible darle una fotocopia.
  • No se le debe ridiculizar nunca.
  • En una prueba escrita no se le deben corregir todos los errores de escritura. No se el debe hacer repetir un trabajo escrito por el echo de haberlo hecho mal. Se debe aceptar que se distraiga con mayor facilidad que los demás, puesto que la lectura le comporta un sobreesfuerzo.
  • Debe ser tomado en consideración que escuchar y escribir simultáneamente puede resultar muy difícil.


    22 de enero de 2011

    El viaje de María



    La red esta llena de videos hechos con corazon estos son solo una muestra de ello, espero que os guste.

    21 de enero de 2011

    AUTISMO

    ¿QUE NOS PEDIRIA UN AUTISTA?

    Arriba dejo un enlace de un video muy bontio lleno de ternura ,

    Por otro lado os dejo las propuestas que  Angel Riviere elaboró , una lista de veinte sugerencias para los padres y las personas que trabajan y cuidan a los niños autistas. Están redactadas como demandas que el niño haría a sus cuidadores. Son claras y la mayoría de ellas son buenos consejos a tener en cuenta.  

    1.  Ayúdame a comprender. Organiza mi mundo y facilítame que anticipe lo que va a suceder. Dame orden, estructura, y no caos.

    2. No te angusties conmigo, porque me angustio. Respeta mi ritmo. Siempre podrás relacionarte conmigo si comprendes mis necesidades y mi modo especial de entender la realidad. No te deprimas, lo normal es que avance y me desarrolle cada vez más.

    3. No me hables demasiado, ni demasiado deprisa. Las palabras son "aire" que no pesa para tí, pero pueden ser una carga muy pesada para mí. Muchas veces no son la mejor manera de relacionarte conmigo.

    4. Como otros niños, como otros adultos, necesito compartir el placer y me gusta hacer las cosas bien, aunque no siempre lo consiga. Hazme saber, de algún modo, cuando he hecho las cosas bien y ayúdame a hacerlas sin fallos. Cuando tengo demasiados fallos me sucede lo que a ti: me irrito y termino por negarme a hacer las cosas.

    5. Necesito más orden del que tú necesitas, más predictibilidad en el medio que la que tú requieres. Tenemos que negociar mis rituales para convivir.

    6. Me resulta difícil comprender el sentido de muchas de las cosas que me piden que haga. Ayúdame a entenderlo. Trata de pedirme cosas que puedan tener un sentido concreto y descifrable para mí. No permitas que me aburra o permanezca inactivo.

    7. No me invadas excesivamente. A veces, las personas sois demasiado imprevisibles, demasiado ruidosas, demasiado estimulantes. Respeta las distancias que necesito, pero sin   dejarme solo.

    8. Lo que hago no es contra tí. Cuando tengo una rabieta o me golpeo, si destruyo algo o me muevo en exceso, cuando me es difícil atender o hacer 10 que me pides, no estoy tratando de hacerte daño. ¡Ya que tengo un problema de intenciones, no me atribuyas malas intenciones!

    9. Mi desarrollo no es absurdo, aunque no sea fácil de entender. Tiene     su propia lógica y muchas de las conductas que llamáis "alteradas" son formas de enfrentar el mundo desde mi especial forma de ser y percibir. Haz un esfuerzo por comprenderme.

    10. Las otras personas sois demasiado complicadas. Mi mundo no es complejo y cerrado, sino simple. Aunque te parezca extraño lo que te digo, mi mundo es tan abierto, tan sin tapujos ni mentiras, tan ingenuamente expuesto a los demás, que resulta difícil penetrar en él.
    No vivo en una "fortaleza vacía", sino en una llanura tan abierta que puede parecer inaccesible. Tengo mucha menos complicación que las personas que os consideráis normales.

    11. No me pidas siempre las mismas cosas ni me exijas las mismas rutinas. No tienes que hacerte tú autista para ayudarme. !El autista soy yo, no tú !.

    12. No sólo soy autista. También soy un niño, un adolescente, o un adulto. Comparto muchas cosas de los niños, adolescentes o adultos a los que llamáis "normales". Me gusta jugar y divertirme, quiero a mis padres y a las personas cercanas, me siento satisfecho cuando hago las cosas bien. Es más lo que compartimos que lo que nos separa.

    13. Merece la pena vivir conmigo. Puedo darte tantas satisfacciones como otras personas, aunque no sean las mismas. Puede llegar un momento en tu vida en que yo, que soy autista, sea tu mayor y mejor compañía.

    14. No me agredas químicamente. Si te han dicho que tengo que tomar una medicación, procura que sea revisada periódicamente por el especialista.

    15. Ni mis padres ni yo tenemos la culpa de lo que me pasa. Tampoco la tienen los profesionales que me ayudan. No sirve de nada que os culpéis unos a otros. A veces, mis reacciones y conductas pueden ser difíciles de comprender o afrontar, pero no es por culpa de nadie. La idea de "culpa" no produce más que sufrimiento en relación con mi problema.

    16. No me pidas constantemente cosas por encima de lo que soy capaz de hacer. Pero pídeme lo que puedo hacer. Dame ayuda para ser más autónomo, para comprender mejor, pero no me des ayuda de más.

    17. No tienes que cambiar completamente tu vida por el hecho de vivir con una persona autista. A mí no me sirve de nada que tú estés mal, que te encierres y te deprimas. Necesito estabilidad y bienestar emocional a mi alrededor para estar mejor. Piensa que tu pareja tampoco tiene culpa de lo que me pasa.

    18. Ayúdame con naturalidad, sin convertirlo en una obsesión. Para poder ayudarme, tienes que tener tus momentos en que reposas o te dedicas a tus propias actividades. Acércate a mí, no te vayas, pero no te sientas como sometido a un peso insoportable. En mi vida, he tenido momentos malos, pero puedo estar cada vez mejor.

    19. Acéptame como soy. No condiciones tu aceptación a que deje de ser autista. Sé optimista sin hacerte "novelas". Mi situación normalmente mejora, aunque por ahora no tenga curación.

    20. Aunque me sea difícil comunicarme o no comprenda las sutilezas sociales, tengo incluso algunas ventajas en comparación con los que os decís "normales". Me cuesta comunicarme, pero no suelo engañar. No comprendo las sutilezas sociales, pero tampoco participo de las dobles intenciones o los sentimientos peligrosos tan frecuentes en la vida social. Mi vida puede ser satisfactoria si es simple, ordenada y tranquila. Si no se me pide constantemente y sólo aquello que más me cuesta. Ser autista es un modo de ser, aunque no sea el normal. Mi vida como autista puede ser tan feliz y satisfactoria como la tuya "normal". En esas vidas, podemos llegar a encontramos y compartir muchas experiencias.

    Angel Riviere    Asesor Técnico de APNA

    15 de enero de 2011

    INCIDENCIA DEL TDAH EN EL RENDIMIENTO Y COMPORTAMIENTO ESCOLAR

    Es importante recordar en que consiste el TDAH, es un trastorno neurobiológico, definido por la repercusión que comporta en el día a día. Cuando hay repercusión, cualquier medida aislada es insuficiente. Los apoyos escolares, psicopedagógicos y psicoterapéuticos, sin otras medidas son insuficientes. El tratamiento medico por si solo también es insuficiente, se defiende por tanto el tratamiento multimodal.
    Dejar el diagnostico relegado solo a una sintomatología relacionada con el hecho de ser despistado, dificultades en terminar las tareas o impulsividad, dificultades en el autocontrol, inquietud movimiento excesivo, hablar en exceso…. es erróneo. El TDAH no sólo es eso, es un trastorno muy heterogéneo.
    Muchas veces ante estas dificultades, los padres optan por un cambio de escuela pues piensan que la que esta no es apropiada para el niño, pasan también por repeticiones de curso, todo esto comporta un desgaste importante en la familia, ya que estos niños necesitan apoyos de diferente tipo (extraescolares, adaptaciones curriculares significativas o no significativas …)
    En el entorno escolar el niño sufrirá dificultades de aprendizaje que van a ser inherentes al propio TDAH como por ejemplo dificultades de lectoescritura, errores por sustitución , por omisión, baja comprensión en la lectura, falta de detalle, disgrafía y sobre todo disortografia, dificultades en calculo o en coordinación, lo cual complica más la evolución académica y, probablemente, social.
    En todas las medidas terapéuticas, no solo las farmacológicas hay que exigirles la mejor tolerancia y la mayor eficacia.
    El tratamiento debe ser individualizado y, tanto los tratamientos farmacológicos como psicoeducativos, deben tener buena tolerancia. Y en caso de tratamiento farmacológico, debe ser seguro, de hecho ya lo es, dado que la retirada del tratamiento suele ser infrecuente. El tratamiento requiere experiencia, pericia, paciencia y tiempo tanto por parte medica, escolar como familiar y hay que transmitirle también esta idea al niño.
    El discurso siempre en positivo, recordar que a pesar de tener dificultades, muchas veces también tienen grandes habilidades.

    ref. Información : Hiperactivos, estrategias y técnicas para ayudarlos en casa y en la escuela de Luis Rojas Marcos.