Este blog no pretende ser una recopilación de páginas relativas al mundo de la educación, para eso ya existen muchas webs que cumplen de sobra con esta función. Mi única pretensión es compartir mis experiencias y aprendizaje en este campo tan fascisnante de la psicopedagogia

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6 de noviembre de 2012

Niños competentes


Educamos a los niños para que sean competentes?
 

El otro día  coversando con las compañeras sobre el objetivo de la escuela de padres, lo que pretendíamos transmitir, cayó en nuestras manos  el artículo de  Carme Thió de Pol. Psicóloga y asesora escolar y familiar que suscribo  y comparto con vosotros.

Uno de los objetivos de la educación pasa por  enseñar a los niños para que sean competentes, responsables y con criterio propio.

 
¿Cómo pueden conseguir este objetivo las familias?

 
Estableciendo unas relaciones con los niños basadas en tres ejes fundamentales de la educación:  

 
AFECTO:

Estimación explícita, con palabras, con contacto físico, pero también con la aceptación de tal y como son y de la dedicación que necesitan; con un trato que transmita: “me gusta como eres, me gusta estar contigo”...,"

Me interesas:   “ qué dices, qué piensas, qué sientes...",

De generosidad:  “ me importa que te sientas bien..." y disfrutando con los niños de su proceso de aprendizaje y de nuestro acompañamiento en el día a día.

 Un ingrediente de la estimación es el respeto, que implica:

 - Dejar a un lado  los tópicos y acercarse a cada niño sin prejuicios. Al  escuchar e intentar entender sus razones permito poder conocer la de verdad y, en consecuencia, entenderla.

 - Tener  en cuenta opiniones, gustos, sentimientos y emociones de los niños y aceptarlos, sin dejar por ello de  poner límites a sus deseos, ni hacer siempre el que quieran.

- No etiquetarlos. Hace falta diferenciar la persona de lo que hace y evitar identificar la conducta con la persona, es decir, criticar, si hace falta lo qué se ha hecho o dejado de hacer, nunca la persona. Por ejemplo: "esto es una tontería y no eres un tonto" .
 

 La etiqueta condena y a la vez justifica, hiere la autoestima. Criticar la acción deja la puerta abierta para la rectificación y la mejora.

 
- No ofenderlos hablando de ellos delante suyo, no regañarlos en público.

- No engañarlos así podrán  ir elaborando recursos por afrontar las dificultades y conflictos y, a la vez, por salvaguardar la confianza. Un niño o joven que no puede confiar con sus adultos de referencia está perdido, no podrá confiar con nadie.

 - Confiar en sus capacidades de aprender y de esforzarse; en sus ganas de hacer bien. La confianza de los otros nos da fuerza, nos estimula y nos empuja. Nadie quiere defraudar la confianza de las personas que quiere. Es como una joya a preservar y cultivar en las relaciones entre las personas, tengan la edad que tengan.

 
El afecto, el trato que recibimos, refleja la imagen que los demás tienen de nosotros (espejo) y contribuye a nuestra autoestima, pero no  hay que confundir querer con mimar y consentir, que son actitudes que producen insatisfacción, intolerancia... o con sobreproteger, que trae a establecer relaciones de dependencia, y provocan inseguridad, irresponsabilidad y, en definitiva, a la fragilidad emocional.
 

 AUTONOMÍA:
 
Es la  habilidad  de  hacer, capacidad de iniciativa, ganas de hacer por uno mismo. Adquirir autonomía es esencial para:


- Adquirir una buena autoestima -> condición por el aprendizaje

- la afirmación de la propia identidad -> menor necesidad de confrontación con el adulto

- poder aprender a ser responsables

- adquirir actitudes necesarias por el aprendizaje -> vivencia positiva del esfuerzo, constancia, tenacidad, iniciativa...

- Para adquirir habilidades, conocimiento y desarrollar procedimientos de aprendizaje

- poder desarrollar una personalidad propia e independiente-> criaturas y jóvenes capaces, competentes con criterio propio .
 

Para conseguir  autonomía  hace falta darles la oportunidad de actuar (no hacer, no pensar, ni decidir por ellos), de intentar, de probar y de equivocarse.


Ponerlos en situación de escoger, tratarlos con paciencia por darles tiempo para hacer y para aprender a hacer (las prisas son enemigas de los aprendizajes)... Exigirles aquello que puedan, pero no aquello que no pueden. Aceptar sus errores y permitir que se equivoquen y que prueben.

La sobreprotección resta oportunidades de aprendizaje.

La autonomía significa aprender a actuar por un mismo, con discernimiento, por lo tanto no confundirla con ausencia de límites o de pautas.

 
AUTORIDAD:

 
Los adultos son el punto de referencia. La guía de los adultos protege los niños y adolescentes del mundo y de si mismos, les da seguridad.

Importante para:

 - Aprender a contener los impulsos -> tolerancia, autoregulació…

- Diferenciar bueno / malo ; bien / mal ;

- Aprender pautas, valores y normas sociales

- por construir una relación de respeto... -> aprender a situarse


Una autoridad competente:


- Pone los límites necesarios con energía, constancia y coherencia, con el convencimiento que el niño los aceptará, entre otras cosas, porque él también confía con nosotros.

 - Cumple aquello que prometo y da pautas claras y razonadas (evita el no sistemático...), explica 1 o 2 veces, no más; es flexible y rectifica cuando se ha equivocado y no está todo el día encima de las criaturas (no ser demasiadas "controladores”)-> la preocupación de los padres es la no preocupación de los hijos.

Hay que entender que los niños  están aprendiendo y que muchas veces actúan mal porque no saben.

 - No delegue  la autoridad (maestro, médico, guardia) y deja que reciban las consecuencias de sus acciones, positivas (satisfacción por la cosa bien hazaña), o negativas (insatisfacción por la cosa mal hazaña), evitando premios y castigos que interfieren la concienciación de estos sentimientos y son poco eficaces desde una perspectiva educativa.
 

 La autodisciplina y la responsabilidad se van adquiriendo con la experiencia de ir dándose cuenta de las repercusiones de las conductas.


 - Actúa con empatía. No confundir empatía con hacer el lo que les guste o lo que quieran, sino entender y aceptar que les cuesta, que quizás no les gusta, que quizás no quieran...


La comprensión de los sentimientos (la empatía) ayuda a enfrentar en mejores condiciones las dificultades y estimula a superarlas. La carencia de autoridad provoca agresividad contra el adulto, maltrato, poco respeto. Los niños quieren y respetan más las personas que los ayudan a contenerse y que los ponen límites claros,  porque les dan seguridad.

Las relaciones que se establecen son mucho más gratificantes y positivas.

 

 Bibliografia : Extracto entrevista a Carme Thió de Pol. Psicóloga y asesora escolar y familiar

2 comentarios:

  1. Estupendo resumen. Muy interesante, muy claro y sencillo aunque lo difícil sea llevarlo a la práctica por parte de los padres. Una información realmente útil. Gracias por compartirla.
    Saludos.

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    Respuestas
    1. Gracias Nury, es cierto que sobre el papel parece facil y el dia a dia nos atrapa pero con un poquito de esfuerzo el resultado se multiplica por mucho verdad ?

      Un beso enorme

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